lunes, julio 22

¿Cómo se coló en los móviles? Por qué la alerta por lluvias no invade la privacidad | Tecnología

El domingo a las 14.25 hora local, los móviles ubicados en la Comunidad de Madrid recibieron un escandaloso aviso que irrumpió incluso a las presentadoras en los informativos de televisión. Esta tecnología, que permite a las autoridades de Protección Civil enviar mensajes de alerta generalizados e inmediatos solo en situaciones de emergencia, ha generado debate entre políticos y periodistas por si se trata de una intromisión en la privacidad o si fue excesivo su uso. El presidente andaluz, Juanma Moreno, se quejó el domingo de la falta de “rigor” del envío masivo, lo que le ha generado muchas críticas, incluidas las de la propia Aemet. Y el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha pedido que estos avisos solo lleguen a quienes lo hayan pedido, aunque es posible desactivar los de menor emergencia y se ha desarrollado siguiendo una directiva europea.

Se trata de un sistema de alerta de emisión ciega, ya que el emisor no sabe quién lo recibe en las zonas afectadas. Es de uso común en otros países, pero se acaba de poner en marcha en España, después de regularse en 2022 y probarse en todas las comunidades autónomas desde entonces. “Es un sistema muy garantista. Quisimos asegurarnos de que todo el mundo pudiera recibir las alertas. Para ello trabajamos con las operadoras y nos coordinamos con Apple y Google, las desarrolladoras de los sistemas operativos”, recuerda Arturo Azcorra, el entonces Secretario General de Telecomunicaciones que coordinó y puso en marcha el sistema.

¿Tienen mi número las autoridades? El sistema que realizó el envío se basa en la tecnología de difusión de celda (cell broadcast) que implica una simple emisión a todos los terminales que puedan recibirlo en el entorno de una o varias antenas telefónicas. “Cada móvil está asociado a una estación base, una antena que da señal, que a su vez está geolocalizada. Todos los dispositivos conectados a las antenas de la región geográfica en la que hay que diseminar las notificaciones, salvo problemas de compatibilidad, caída de red o si el usuario ha silenciado las notificaciones, recibirán el mensaje sin perjuicio alguno para su privacidad”, explica Narseo Vallina, investigador asociado en IMDEA Networks Institute. El número de antenas o estaciones base depende de la densidad poblacional: en una ciudad como Madrid puede haber una cada 200 metros; en zonas más despobladas, cada kilómetro o 10 kilómetros. Con este método de alertas, el emisor (Protección Civil) no sabe nada sobre los aparatos receptores, menos aún sobre sus dueños. Es como si las antenas fueran un aspersor de riego, que moja a todos los teléfonos que se encuentran en su radio de emisión, sin saber en concreto a quiénes, ni sus números, ni sus usuarios, ni tampoco recibe información sobre su localización.

¿Quiénes lo reciben? Según explicó a EL PAÍS la filial de Indra (SIA) que desarrolló este sistema en España, las antenas radian, “como broadcast o transmisión, la alerta a todos los terminales que se encuentren conectados a ellas”. Es decir, solo los móviles que estén en condiciones de recibirlo en el entorno de esas antenas, que son la clave más importante en una emergencia como esta: no se trata de que lo reciban los españoles, o las personas que figuren en una lista o padrón, sino quienes están en una zona en peligro. Por eso, estas alertas también afectan a los turistas que se encuentran en el área de riesgo.

¿Se manda cuando quieren las autoridades? No, las autoridades no pueden realizar estos envíos a su antojo. Según explicaba Leonardo Marcos, director general de Protección Civil, en una entrevista con EL PAÍS hace un año, solo se recurriría a esta vía durante una “situación de emergencia de afectación colectiva de cierta gravedad”. Es decir, en los niveles 1 y 2 de alerta de Protección Civil (de tres niveles que establece el protocolo). En el caso de esta alerta por lluvias, la Comunidad de Madrid se encontraba en el nivel 1 del plan de inundaciones. Por ejemplo, hubiera sido útil tanto en la erupción del volcán de La Palma como durante el temporal Filomena, marcados como nivel 2. También servirá para futuras inundaciones o incluso en los maremotos que puedan llegar a producirse en algunas zonas de la costa española. Según SIA, “se trata de incidentes y situaciones de crisis, como los ciberataques, el terrorismo, los efectos de fenómenos naturales extremos…”.

¿Quién lo manda? La decisión la toman las direcciones de 112 de cada región, como sucedió en este caso en la Comunidad de Madrid. Las alertas por difusión de celda se emiten de forma automática desde 20 centros: el 112 de cada comunidad autónoma (19 en total) y el Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (CENEM) de la Dirección General de Protección Civil. Se emite desde uno u otro centro dependiendo de dónde se haya producido la emergencia y la zona a la que haya que alertar.

¿Se puede desactivar? Algunas personas criticaron el domingo la intromisión que supone que la Administración pueda disponer del teléfono de toda la población. Santiago Abascal reclamó este lunes que “esos avisos deberían producirse para aquellos que piden recibirlos, pero que no se instalen por defecto”, según recoge Europa Press, porque “puede haber personas que no quieren recibirlos y deben ser respetados”. Al margen de que su uso está muy restringido a situaciones de grave emergencia, los usuarios de terminales inteligentes pueden desactivar esta opción. Se puede bloquear la llegada de estos avisos a un determinado móvil navegando en los ajustes avanzados de las notificaciones del aparato, aunque el marco europeo establece que las alertas de máxima urgencia deberán mostrarse a todos los ciudadanos. En cualquier caso, las autoridades desconocen el número de teléfono y la identidad de los usuarios que reciben las alertas.

¿Es un sistema excepcional español? No, está implantado en numerosos países, en algunos casos desde hace más de una década. Entre ellos se cuentan Estados Unidos, México, Japón, Canadá o Países Bajos, que se sirven del sistema para avisar de inundaciones, tsunamis, terremotos, incendios, secuestros de niños e incluso por la presencia de osos salvajes en el entorno. En EE UU, por ejemplo, es de uso común, lo que ha propiciado errores como cuando se envió una alerta por misiles en Hawái.

¿Desde cuándo funciona en España? Acaba de ponerse en marcha en los últimos meses, desde que se aprobó su uso en 2022. Tanto SIA como Protección Civil explican que este sistema se ha implantado a partir de una directiva europea que requería que los países miembros tuvieran un sistema de alerta para toda su población antes del 21 de junio de 2022 “para proteger mejor a los ciudadanos, visitantes y turistas durante desastres naturales y otras situaciones de crisis”. Las grandes operadoras móviles (Movistar, Orange, Vodafone y MásMóvil) trabajaron con el Ministerio del Interior, la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y las Protecciones Civiles de las comunidades autónomas para construir este sistema. Desde su puesta en marcha, se ha ido probando en distintas autonomías (también Madrid) entre octubre y noviembre del año pasado.

¿Por qué algunos móviles no la recibieron? La alerta alcanza los terminales cercanos a las antenas activas siempre que sean compatibles con el sistema. Para que funcione y el ciudadano pueda recibir los avisos, debe disponer de un teléfono inteligente actual y no tener desactivadas las notificaciones de Protección Civil en su terminal. Además, también depende de las actualizaciones de las compañías de software y de la colaboración de las compañías telefónicas para que todo se desarrolle correctamente. No es posible saber cuánta gente recibió la alerta, debido a que esta se transmitió de forma parecida a la señal de radio o de televisión. Si el mensaje se hubiera lanzado en forma de SMS o WhatsApp, por ejemplo, sí se tendría confirmación de los dispositivos que han recogido el aviso.

¿Cómo se logra que suene en todos los terminales? Como explicaba Marcos, este sistema de difusión es “ultrarrápido, funciona en tiempo real, ocupa muy poco ancho de banda y es automático para todos los dispositivos que se encuentren en la zona predeterminada”. Evita el envío de mensajes por SMS, un sistema que se usa durante otras emergencias, porque puede sufrir retrasos o problemas de saturación de la red. El sistema, que sigue el protocolo ES-Alert, también es conocido como “112 inverso”, en tanto que en este caso son las autoridades las que se ponen en contacto con los ciudadanos. Otra de sus ventajas es que no hace falta tener descargada en el móvil ninguna aplicación para recibir la alerta: afecta a todos los dispositivos por igual.

¿Por qué hubo quien lo recibió varias veces? Los mensajes de alerta se envían en español y en inglés, y el emisor los vuelve a mandar en más ocasiones para asegurar que la población lo recibe. “El sistema es muy garantista: cuando se detecta que puede no haber funcionado bien en alguna área, se reintenta varias veces”, explica Arturo Azcorra, director de IMDEA Networks Institute y ex secretario general de Telecomunicaciones. Si el receptor se encontraba fuera de cobertura cuando se mandaron los mensajes, los pudo recibir todos a la vez al volver a conectarse.

¿Por qué algunos los recibieron más tarde que otros? “Puede que algunos usuarios los recibieran más tarde que el resto al estar temporalmente sin cobertura cuando se envió la primera vez, o al estar fuera de la zona objetivo y entrar en ella, por ejemplo, quienes estaban de viaje volviendo a Madrid”, dice un portavoz de Orange. Fuentes del sector aventuran que otro posible motivo, no confirmado por ninguna operadora, es que algunas de las antenas o estaciones base hubieran quedado inutilizadas por la lluvia, lo que habría dejado sin señal a los móviles de su área de influencia. “La lluvia intensa siempre reduce la propagación de la señal”, indica Azcorra, lo que podría contribuir a esas variaciones en la recepción.

Puedes seguir a EL PAÍS Tecnología en Facebook y Twitter o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites