lunes, julio 22

Fórmula 1: Carlos Sainz, tras ganar el GP de Singapur: “Es un momento importante a nivel personal” | Fórmula 1 | Deportes

Había que estar muy ‘pila’, como diría Ángel Nieto, para poder aspirar a ganar una carrera del Mundial de Fórmula 1 de esta temporada, dominada con una determinación casi tiránica por parte de Red Bull, en un eventual gatillazo de la escudería del búfalo rojo y Max Verstappen, su punta de lanza. A esa pesca aspiraban muchos. Desde Mercedes, con sus subidas y bajadas, hasta Aston Martin, la indiscutible revelación de este curso, y hasta la nueva versión de McLaren. Y, claro está, también Ferrari, inmersa en ese interminable proceso de reinvención que dura más de una década y al que nadie es capaz de detectarle el punto final.

La dinámica de la Scuderia experimentó un cambio hace dos semanas, en Monza, donde Carlos Sainz hizo entrar en erupción a los tifosi que tiñeron de rojo las gradas del templo de la velocidad, con una ‘pole’ que el domingo se tradujo en el primer podio de la temporada para él. Dos semanas después, el español se atrevió con un salto mortal con doble pirueta, en un escenario tan particular como Singapur, sede de uno de los grandes premios más exóticos del calendario. Ya desde el viernes, Sainz y Ferrari rozaron la excelencia, al colocar uno de los bólidos rojos en cada una de las sesiones de ensayo. La cronometrada se tradujo en la segunda ‘pole’ consecutiva para él, y le colocó en la mejor posición posible con vistas a una carrera que dominó de principio a fin.

“Es un momento importante a nivel personal. En Monza tuvimos la opción de subir al podio y aquí, de conseguir el triunfo. Hemos aprovechado las dos oportunidades, y eso significa que no fallamos bajo presión”, resumió el ganador, que con este resultado se afianza en la quinta plaza de la estadística, con una ventaja de 19 puntos sobre Charles Leclerc (sexto), a quien superó de forma holgada desde que ambos saltaron a la pita. Sainz se impuso de la mejor manera posible, dos semanas después de verse obligado a sacar los codos para defenderse de los ataques de su compañero de equipo, etiquetado como la piedra angular del proyecto de los bólidos rojos, que seguramente se están replanteando su estrategia sobre la marcha.

La victoria de Sainz, la segunda de su palmarés, es una de las más llamativas de las que se han puesto en juego. No solo porque supone romper la racha de Verstappen y Red Bull, sino por cómo la cocinó el chico de Ferrari en su versión más cerebral. Tanto fue el control del madrileño que incluso se permitió el lujo de permanecer, a propósito, a tiro del DRS de Lando Norris, para que su colega no cayera en las fauces de los dos Mercedes, convertidos en lobos. “Teníamos una oportunidad en todo el año y la aprovechamos. Hubo que pensar, que cambiar de táctica cuando los Mercedes colocaron los neumáticos medios. Pero lo hicimos todo perfecto. Esta carrera fue menos física y más mental”, añadió Sainz, que se fue de Singapur rumbo a Japón, donde el fin de semana que viene se presentará con la intención de prolongar esa inercia tan dulce en la que viaja. “Carlos fue muy generoso, con ese DRS. Me ayudó a mí, pero también se autoayudó. Su mejor opción era ayudarme, y la mía ayudarle a él y no intentar adelantarle. No tenía margen para hacerlo”, remachó Norris, que cruzó la meta el segundo, pegado a su excompañero en McLaren y su mejor amigo dentro de la parrilla.

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