lunes, julio 22

Rubiales adelantó su dimisión a Piers Morgan, la peor imagen del periodismo amarillista británico | Deportes

Hace casi cinco años, el periodista elegido por Luis Rubiales para adelantar su dimisión como presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Piers Morgan, se creía tan popular como intocable. Anunció en su cuenta de Twitter: “Mi propósito de año nuevo para 2019 es ser tan molesto, discutidor y tener razón tan insufriblemente sobre todo como en 2018. Cero disculpas de antemano a todos los imbéciles llorones, susceptibles y fanáticos de lo políticamente correcto que se ofenderán horriblemente por todo lo que diga o escriba”. En marzo de 2021, después de haber vomitado sin freno insultos contra el príncipe Enrique, pero sobre todo contra su esposa, Meghan Markle, la cadena ITV decidió prescindir del presentador de Good Morning Britain. El organismo regulador de los medios del Reino Unido, Ofcom, había recibido más de 40.000 quejas de oyentes por el modo en que se había mofado Morgan de los problemas de salud mental que Markle aseguraba que sufría.

Rubiales sabía lo que hacía al escoger como interlocutor a Morgan (58 años), el cómplice perfecto en su lucha contra ese “falso feminismo” que denunció en su discurso ante la asemblea de la RFEF, cuando proclamó a los cuatro vientos y hasta cinco veces que “no iba a dimitir”. Al frente del programa Piers Morgan Uncensored (Piers Morgan Sin Censura), dentro de la cadena TalkTV del magnate de los medios Rupert Murdoch, Morgan sigue repartiendo basura y recolectando todos los escándalos —o exclusivas, pues nadie discute su olfato periodístico— que le ayuden a medrar. Suya fue la entrevista a Cristiano Ronaldo en la que la estrella mundial del fútbol arremetió contra el Manchester United y acusó al club de haberle traicionado.

Morgan comenzó su carrera en periódicos sensacionalistas como The Sun, News of The World y The Daily Mirror. Con opiniones dogmáticas sobre casi todo (entre sus bestias negras están el movimiento feminista y la visibilización de las enfermedades mentales), Morgan las expone sin paños calientes en su programa de televisión, en la columna semanal que escribe en el MailOnline y, sobre todo, en la tribuna global de Twitter, donde tiene casi ocho millones de seguidores. Es raro el día que algún tabloide online no convierta en noticia uno de sus rifirrafes con alguna celebrity en la red social y, en los últimos años, Markle se ha convertido en uno de sus blancos favoritos.

La lista de famosos con los que Morgan ha discutido en Twitter es prácticamente interminable. La desnudez en mujeres que se declaran feministas le suele hacer saltar como un resorte: se ha ofrecido a comprarles ropa a Emily Ratajkowski y Kim Kardashian, mientras que a Susan Sarandon y Emma Watson les ha afeado que lucieran escote. A Lady Gaga le rebatió que haber sido violada le hubiera provocado trastorno de estrés postraumático y a Daniel Craig lo llamó “Bond emasculado” por portear a su bebé en un fular (Chris Evans llegó a responderle: “Realmente tienes que estar muy inseguro de tu propia masculinidad para preocuparte sobre cómo otro hombre lleva a su hijo”).

También ha lanzado diatribas contra Madonna, J.K. Rowling, los Beckham… Algunos dan la callada por respuesta, pero otros entran al trapo, y en esa categoría se ubica la llamada “reina del zasca”, Chrissy Teigen. Su enemistad virtual viene de lejos, y cuando, después de un largo toma y daca, Morgan tuiteó que le perdonaba su “insolencia infantil” porque su marido, John Legend, es un genio, ella le contestó: “Él piensa que eres uno de los idiotas más misóginos y condescendientes del planeta, pero gracias”. Curtido en mil polémicas desde su etapa como director de tabloides, Piers Morgan parece concebir el mundo como un gran ring de boxeo. En una entrevista con The Guardian en 2009 lo resumió así: “Me gusta librar peleas. No las empiezo, pero siempre las termino”.

El escándalo de las escuchas

Con 28 años, Morgan se convirtió en el director más joven del periódico sensacionalista tabloide News of The World. Dos años más tarde pasaría a dirigir el Daily Mirror. Logró salir indemne de la investigación llevada a cabo por el juez Brian Leveson en torno a las prácticas ilegales de escuchas y espionaje telefónico llevadas a cabo por los periódicos de Murdoch, en busca de exclusivas rentables. Sin embargo, el periodista nunca salió del foco de la sospecha, y su nombre ha vuelto a a relucir este año durante el juicio por la demanda interpuestas al Daily Mirror por el príncipe Enrique.

El presentador mantiene vínculos con Estados Unidos, donde emprendió una carrera televisiva con altibajos. La cadena CNN llegó a apostar por él para conducir un programa de entrevistas que sustituyera al del legendario Larry King, pero apenas se mantuvo poco más de tres años, por las audiencias tan pobres que cosechó.

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