domingo, abril 21

Rubiales se resiste a dimitir y Vilda está en la cuerda floja | Fútbol | Deportes

Un día después de que el extremeño Pedro Rocha, presidente interino de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), y los 18 barones regionales acordaran solicitar de manera conjunta e inmediata la dimisión de Luis Rubiales por el beso no consentido a Jennifer Hermoso, esta no se ha producido. Muchos de ellos ya lo sabían o, cuando menos, intuían que no se iba a dar. La solicitud de renuncia de Rubiales fue el punto que más debate generó durante el cónclave de más de cinco horas mantenido el lunes a puerta cerrada en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. “Fue una reunión prolija y, a veces, áspera”, relata uno de los asistentes. Y de ello da buena cuenta el comunicado remitido anoche por la territorial madrileña: “En caso de no presentar la dimisión, esta Junta Directiva propone activar todos los instrumentos legales y federativos existentes para su definitiva desvinculación de la RFEF”, indicaba la nota, en referencia a una posible moción de censura, discusión que ya está sobre la mesa.

Rubiales no ha renunciado, pero, como avanzó EL PAÍS, mientras esté suspendido no percibirá la parte alícuota de su sueldo (675.000 euros) ni la federación cubrirá los gastos en abogados que requiera su defensa en España y en Suiza, donde se dirimirá la suspensión de 90 días que le ha impuesto la FIFA y la posterior sanción definitiva. Además, se le han requerido el coche, el teléfono móvil y cualquier otro dispositivo que estuviera en su poder por su condición de presidente. Tampoco podrá acceder a la sede federativa para acudir a su despacho.

El sector más afín al rubialismo no estaba el lunes por la labor de pedir el cese voluntario del dirigente granadino, ya suspendido para 90 días por la FIFA. Media docena de ellos, entre los que se encontraban Diego Martínez (Melilla) y Jacinto Alonso (La Rioja) tardaron en dar su brazo a torcer. Finalmente, Rocha y el resto de barones lograron convencerlos de que esto sería lo mejor para el fútbol español y para ellos. “Después de los últimos acontecimientos y los inaceptables comportamientos que han dañado con gravedad la imagen del fútbol español, los presidentes solicitan que, de manera inmediata, Luis Rubiales presente su dimisión como presidente de la RFEF”, rezaba el comunicado emitido el lunes. Según un empleado federativo, el escrito ha soliviantado a Rubiales. Este empieza a comprobar que con él se repite la misma traición que vivió su predecesor, Ángel María Villar, y que él también protagonizó.

Rocha y todos los presidentes de territoriales saben que el Gobierno ha puesto el foco sobre las decisiones que tomen para demostrar que se desmarcan de Rubiales. El primer receso que hicieron durante la reunión fue a las 18.30 para seguir la comparecencia en Tarragona de Víctor Francos, presidente del CSD. Este no pudo anunciar la apertura de expediente a Rubiales por parte del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) ni a la hora citada ni más tarde porque la documentación enviada por el organismo gubernamental era insuficiente. Esto generó cierto desencanto y desconcierto entre los presidentes de territoriales que impulsan el alejamiento radical de la anterior gestión, como el navarro Rafael del Amo y el canario José Juan Arencibia. A su vez, la decisión del TAD de no incoar expediente reforzó a los seguidores de Rubiales para que a la hora de tomar decisiones se tuviera en cuenta que sigue siendo presidente de la federación, aunque esté suspendido provisionalmente. El gran triunfo de los barones adeptos al dirigente granadino fue que no se promoviera la moción de censura, que de salir adelante sí significaría la salida de Rubiales de la federación. Este hubiera sido el gesto más evidente de que cortaban el cordón umbilical con el rubialismo.

La destitución del seleccionador femenino, Jorge Vilda, también fue abordada y está incluida en uno de los puntos del comunicado emitido por la comisión de los presidentes territoriales: “Instaremos a los órganos correspondientes a una profunda e inminente reestructuración orgánica en cargos estratégicos de la Federación para dar paso a una nueva etapa de gestión en el fútbol español”. Para Rocha, Vilda es una cabeza fácil porque todo su cuerpo técnico ha dimitido y las jugadoras que han renunciado a la selección se plantearían retractarse de su decisión. Tampoco favorecieron al técnico campeón del mundo sus aplausos cuando Rubiales dijo que el “falso feminismo que hay en España es una lacra”, aunque esto no parece ser tan trascendental para algunos de los barones.

Resiste Camps

Vilda también es carne de cañón de un cese porque Rubiales interactuó con él durante la asamblea y ordenó renovarle cuatro años a razón de 500.000 euros por curso en vez de los 170.000 que percibe ahora. Según fuentes federativas, la hoja de ruta marcada es una reunión en los próximos días entre Rocha y Vilda en la que le sería comunicada la destitución tras pulsar la opinión de las jugadoras.

Respecto a la continuidad del seleccionador masculino, Luis de la Fuente, que también aplaudió en pie el discurso de Rubiales, no está tan clara. Los barones defienden que muchos de los asistentes fueron engañados a la asamblea pensando que Rubiales iba a dimitir. “Aplaudió como las otras 500 personas que estaban allí”, defendía ayer el presidente de la catalana, Joan Soteras. La gran baza de De la Fuente, por el momento, es que España se juega a partir de la próxima semana la clasificación para la Eurocopa de Alemania 2024. La no clasificación causaría un grave perjuicio a los ingresos federativos.

Pedro Rocha sabe que está bajo sospecha gubernamental porque fue designado a dedo para ocupar el cargo al cesar Rubiales a los otros cinco vicepresidentes antes de dar en la asamblea el discurso que abochornó a España y a la comunidad internacional. Según algunos de los presidentes de territoriales consultados, el directivo extremeño está en esa línea de alejamiento de Rubiales. Además, Rocha quiso dejar claro en la reunión del lunes que su presidencia no tiene más ambición que la de permanecer en el cargo hasta que se abra un nuevo proceso electoral. Su gran prueba será promover la moción de censura si Rubiales no dimite, que es lo esperado. Este sería el paso más lógico, aseguran algunos barones. “Aunque ese río aún no tenemos que cruzarlo; cuando toque ya lo afrontaremos”, advierte uno de ellos.

Sobre la destitución de Andreu Camps como secretario general y la rotura de la relación comercial con el asesor jurídico externo Tomás González Cueto, también hay una fuerte oposición entre los más afines a Rubiales. Sobre todo, entre los implicados en el marco de la Operación Soule, aún abierta, y que acabó con el mandato de 30 años de Villar al frente de la federación. Ambos tienen información privilegiada sobre ellos, aseguran fuentes federativas.

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