Un paso más en la batalla contra el dolor crónico | En progreso
Apenas había cumplido 30 años cuando Gemma Fernández Bosch (Menorca, 1980) empezó a padecer fuertes dolores cervicales y de columna. Al principio no le prestó mucha importancia: “Los dolores crónicos son de gente bastante mayor”, pensó. Al tiempo, le diagnosticaron una cervicalgia, una lesión que afecta a los nervios de la médula espinal y que condiciona completamente la vida de quien la padece. Los síntomas son fuertes dolores musculares y de cabeza, e incluso disfunciones neuronales: “El dolor es una enfermedad invisible porque nadie, salvo la propia persona, sabe cuánto dolor está sufriendo”, apunta Fernández, que hoy preside la Asociación…
